Pez indicativo de la presencia de materiales extra en nuestros Seebook

Si una serie o una película nos ha parecido buena, posiblemente nos apetezca ver después las escenas descartadas. Por un lado nos permiten disfrutar unos minutos más; por otro, nos suscitan interesantes preguntas: ¿por qué el director decidió excluir precisamente este momento? ¿Por motivos estéticos o porque el metraje se alargaba demasiado? ¿Habríamos visto a tal o cual personaje de otro modo si la escena hubiera sido incluida en la película? Ese material añadido puede revelarnos aspectos importantes del proceso de creación.

La posibilidad de ver escenas descartadas es característica del género cinematográfico y, concretamente, de los DVDs, un formato casi obsoleto sin el que este curioso subgénero residual no hubiera llegado a existir. Ahora que visionamos las películas en streaming, los extras han desaparecido por completo.

El caso es que en Seebook los echamos de menos. Por eso nos hemos propuesto extender este concepto cinematográfico a la literatura, aprovechando las posibilidades que nos ofrece lo digital y la circunstancia de que, al hospedar nosotros los archivos, ninguna limitación técnica ni comercial nos impide aportar este valor añadido a los títulos que publicamos. Por eso muchos de nuestros Seebook contienen “materiales extra”. Ojo, no nos estamos refiriendo a los llamados “ebooks enriquecidos”, que incorporan vídeos, audios o efectos dinámicos al texto en sí, sino a toda una serie de archivos descargables por separado y que tienen que ver, de un modo u otro, con la creación de la obra literaria que ha adquirido el lector a través de una de nuestras tarjetas:

pantalla de descarga de los materiales extra de Seebook

Aunque nos gustaría, no todos nuestros Seebooks tienen extras. Pero si los llevan, se lo indicamos al lector con un pez en el extremo inferior de la cubierta:

Seebook de "La revancha del reportero" de Plàcid Garcia-Planas con extras

Los capítulos descartados son uno de nuestros extras más habituales: ofrecemos uno en la estupenda novela negra ambientada en la España de los cincuenta El caso de la mano perdida de Fernando Roye (Sinerrata). Y en la novela histórica Los últimos días del imperio celeste de David Yagüe (editorial Roca), ponemos también a disposición del lector un relato que bucea en las aventuras de juventud de uno de los personajes secundarios de la novela, el pistolero Bill Morgan.

En el caso de los libros de no ficción, los extras suelen estar relacionados con la investigación que se ha llevado a cabo. Por ejemplo, en El marqués y la esvástica (Anagrama), ensayo histórico-periodístico sobre las correrías del famoso periodista César González-Ruano en el París ocupado, ofrecemos el facsímil digital de muchos de los documentos sobre los que se ha apoyado la investigación, entre ellos la carta-denuncia que el sastre armenio Babikian escribió en 1945 a la policía francesa y que motivó la condena de Ruano, en ausencia, a veinte años de trabajos forzados por parte de la Francia Libre.

Pero uno de nuestros extras favoritos son las pistas de audio (MP3) en las que el autor explica de tú a tú al lector qué circunstancias le llevaron a escribir el libro que ha adquirido. Por ejemplo, el corresponsal de guerra de La Vanguardia Plàcid García-Planas nos explica los orígenes de La revancha del reportero, la estupenda recopilación de crónicas periodísticas en las que recorre  los pasos y los escenarios bélicos europeos de sus grandes antecesores, como Gaziel. Normalmente procuramos que nuestros extras sean exclusivos y sólo descargables a través de Seebook, pero con Plàcid vamos a hacer una excepción.

En la percepción de muchos lectores y de algunos editores, el libro digital es una especie de producto residual de menor valía del libro en papel. En Seebook queremos combatir esa percepción, conscientes de que lo que realmente vale en cualquier libro es el esfuerzo creativo de su autor. Por eso empleamos nuestra imaginación y nuestros recursos para poner en valor al libro digital: llevándolo físicamente a las librerías, volviéndolo tangible y regalable, dando la posibilidad de escoger el formato que se desee y, como hemos explicado hoy aquí, enriqueciéndolo siempre que podamos con contenidos adicionales que aporten valor y –esperamos– den una alegría “extra” a nuestros lectores.